Playa de la marquesa delta del ebro

Playa de la marquesa delta del ebro

viajes

Delta del ebro 1- punta del fangar y desembocadura

Una buena época para visitar el Delta del Ebro es el mes de mayo, cuando los campos de arroz están sembrados y el paisaje es aún más verde. Desde el Delta del Ebro, sugerimos recorrer el camino hasta la playa de la Marquesa, que es un extenso arenal de aguas tranquilas que aún no ha sido tocado por ningún tipo de construcción. Desde aquí, hay un camino que atraviesa las dunas y que conduce a la península del Colmillo, un lugar importante para la anidación de aves, entre otras, que se llena de flamencos al atardecer. Además del aspecto desértico de este lugar, hay un fenómeno de reverberación que permite ver ilusiones de agua en los días soleados.

Platja del fangar i far del fangar – delta del ebro – tarragona.

¿Estás preparado para descubrir un universo horizontal? El Parque Natural del Delta del Ebro es el mayor humedal protegido de Cataluña. En total, 7.736 hectáreas donde los campos de arroz cobran un color diferente según la época del año en la que nos encontremos, y se convierten en un polo de atracción de una rica flora y fauna.

Más de 800 especies diferentes de flora, donde destacan los cañizos, los carrizos, los eucaliptos y las madreselvas de río. Gran parte de esta vegetación ha tenido que adaptarse a condiciones extremas y colonizar dunas, suelos salinos o zonas de lagunas. La fauna del Delta, básicamente aves, atrae a observadores de aves (observació d’aus) de todo el mundo. De hecho, se cuantifican entre 50.000 y 100.000 ejemplares de exactamente 343 especies de aves.

Las características físicas del Delta, completamente llano y con varias masas de agua, permiten disfrutar de la naturaleza a pie, en bicicleta, a caballo o en canoa. ¡Descubra los 5 rincones que no debe perderse!

La Bassa de les Olles, con 54 hectáreas, es la laguna más pequeña del Parque Natural del Delta del Ebro. Comunicada con la bahía del Fangar, entre arrozales y dunas, esta laguna es el resultado de una de las desembocaduras más antiguas del río Ebro. La visita, que se puede iniciar desde l’Ampolla, es imprescindible, ya que podemos encontrar flamencos, patos reales, chacales o martines pescadores.

El temporal glòria trenca el trabucador

Ese temor se ha acentuado en los últimos años, ya que el Mediterráneo ha invadido las tierras que su padre compró en 1951 en el Delta del Ebro, una reserva de la biosfera de la UNESCO de 320 kilómetros cuadrados, rica en humedales, como los flamencos.

Ante la amenaza de que la subida del nivel del mar se lleve por delante las costas más bajas, el Gobierno pretende comprar 832 hectáreas de terrenos privados en el Delta del Ebro, en lo que sería la mayor compra de tierras relacionadas con el clima en Europa hasta la fecha y que incluiría las aproximadamente 40 hectáreas de Otamendi.

Según un plan de protección preliminar que se espera que esté finalizado antes de diciembre, estas compras ampliarían una zona de amortiguación de propiedad pública -hasta 560 metros hacia el interior- a lo largo de la costa, donde la naturaleza seguiría su curso.

El Ministerio de Medio Ambiente dijo a la agencia de noticias Reuters que había recibido 252 comentarios públicos sobre su plan y que tendría en cuenta todos los posibles. Podría aprobarse por decreto, evitando el debate parlamentario.

El plan ha suscitado una fuerte oposición por parte de funcionarios y agricultores del Delta del Ebro -donde viven 62.000 personas y los lucrativos campos de arroz representan el 65% de la superficie-, lo que ilustra cómo los gobiernos están empezando a enfrentarse a decisiones difíciles al tratar de adaptarse a los crecientes riesgos medioambientales.

Formación platja marquesa al far punta del fangar deltebre

Hasta ahora en el delta del Ebro «se ha estudiado mucho y se ha hecho poco», reconoce Sánchez-Arcilla. La dificultad para aglutinar a los numerosos actores implicados (varias administraciones, organizaciones, particulares) y también la falta de financiación han dejado varadas las acciones concretas que van más allá de atender la emergencia tras un temporal. Ahora, sin embargo, un proyecto europeo (el REST-COAST) pone el delta del Ebro en el punto de mira y puede acelerar las acciones. Financiado con 18 millones de euros y, en el caso de Cataluña, liderado por la UPC, el proyecto identifica 12 puntos costeros prioritarios en los que deben desplegarse soluciones urgentes y estructurales de restauración y protección frente a los embates del cambio climático. Se han identificado tres puntos prioritarios, que son, además del Delta, la Laguna de Venecia y el Mar de Wadden en el Mar del Norte.

Para Cataluña, el proyecto será una oportunidad para realizar una prueba piloto de transporte de sedimentos en el Delta del Ebro, una propuesta histórica que puede paliar la regresión pero que nunca se ha llevado a cabo. El empuje europeo puede ser doble: por un lado, aporta recursos para la redacción del proyecto, el análisis y el seguimiento, y por otro, establece que las administraciones competentes -en este caso, el Ministerio de Transición Ecológica y la Generalitat- deben ser socios del proyecto y se encargarán de financiar la prueba piloto, es decir, el traslado real de sedimentos.